Las Minas de Brués y Balboa, situadas en el municipio de Boborás, forman parte del importante patrimonio minero del interior de Galicia. Estos yacimientos estuvieron dedicados principalmente a la extracción de wolframio y estaño, minerales que alcanzaron una gran relevancia estratégica durante la primera mitad del siglo XX.
La explotación de las minas tuvo especial intensidad durante los años de la Segunda Guerra Mundial, cuando el wolframio era un recurso muy demandado para la industria militar. La actividad minera transformó la economía local y atrajo mano de obra procedente de diferentes zonas, dejando una profunda huella social y territorial en las parroquias de Brués y Balboa.
Aunque las explotaciones se encuentran actualmente inactivas, todavía pueden identificarse restos de galerías, escombreras, estructuras auxiliares y elementos asociados a la antigua actividad extractiva. El conjunto constituye un valioso testimonio de la memoria industrial gallega y de la importancia que tuvo el wolframio en la historia económica de Ourense.
La visita al entorno minero puede complementarse con otros recursos patrimoniales de Boborás, como el Conjunto Histórico de Pazos de Arenteiro, las iglesias románicas de San Mamede de Moldes y San Xulián de Astureses, o el Castro de Cameixa, ofreciendo una visión amplia del patrimonio histórico y cultural del municipio.


